Nuevos hallazgos sobre las víctimas de Pompeya vuelven a cuestionar la fecha exacta en que el Vesubio sepultó la ciudad en el año 79 d.C. Un estudio de la Universidad de Valencia, presentado este sábado en Italia, reveló que muchas de las personas atrapadas por la erupción vestían prendas de lana, una pista que sugiere que el desastre pudo ocurrir en un clima más frío de lo que se esperaba para finales de agosto.
Desde el viernes, científicos e historiadores se reúnen en Boscoreale, cerca de las ruinas de Pompeya, para un congreso internacional cuyo objetivo es revisar la evidencia y acercarse, por fin, a una fecha definitiva. El periodo en disputa abarca desde agosto hasta noviembre del 79 d.C.
Tejidos que hablan
Los resultados más comentados del encuentro provienen del análisis de los calcos de víctimas hallados en 1975 en la Necrópolis de Porta Nola.
Llorenç Alapont, profesor de la Universidad de Valencia y responsable del estudio, explicó que las prendas reconstruidas a partir de esas improntas corresponden a tejidos de lana.
“En principio, la lana era un tejido de invierno o para el frío, aunque también cabe la posibilidad de que se usara para protegerse de los gases, la ceniza o el aire caliente”, señaló el investigador.
El hallazgo se suma a una larga lista de indicios que complican la versión clásica: frutas otoñales halladas en las casas, grafitis fechados posteriores al 24 de agosto y discrepancias en manuscritos antiguos de Plinio el Joven.
¿24 de agosto o un día más frío?
Aunque la hipótesis tradicional sitúa la erupción el 24 de agosto del 79 d.C., Alapont considera que el debate podría volver a cerrar en torno a esa fecha, salvo que aparezcan pruebas más contundentes. No obstante, sus análisis sugieren que las condiciones ambientales para ese mes no coinciden con el clima cálido habitual de la época, lo que reabre la discusión.
El estudio, realizado por el grupo de investigación en cultura de la muerte ÁTROPOS de la UV, examinó el entrelazado de los hilos impresos en los calcos para identificar los tejidos. También comparó la ropa de víctimas encontradas dentro y fuera de las viviendas: quienes estaban al aire libre llevaban prendas más pesadas que quienes permanecieron bajo techo.
Un enigma que persiste
La combinación de datos arqueológicos, paleoclimáticos y textuales mantiene viva una incógnita que ha intrigado durante siglos. Aunque el consenso podría inclinarse nuevamente hacia el 24 de agosto, la evidencia textil ofrece una nueva ventana para repensar el momento exacto en que Pompeya quedó atrapada bajo la furia del Vesubio.






