Florida ejecutó a Richard Barry Randolph, de 63 años, condenado por violar y asesinar a su exgerente Minnie Ruth McCollum en 1988. Fue declarado muerto a las 18:12 tras recibir una inyección letal de tres fármacos en la Prisión Estatal de Florida, cerca de Starke. Es la decimoséptima ejecución del año, la cifra anual más alta en la historia del estado.

Randolph fue sentenciado en 1989 por asesinato, agresión sexual, robo a mano armada y hurto mayor. Según autoridades, no pronunció últimas palabras. Su último día incluyó una comida compuesta por hamburguesa con queso, papas fritas e helado. Tres familiares de la víctima asistieron a la ejecución.

El caso se originó en agosto de 1988, cuando Randolph intentó forzar la caja fuerte de una tienda en Palatka. McCollum lo sorprendió y ambos forcejearon. Randolph la golpeó, estranguló, apuñaló y violó antes de huir. La víctima fue hallada con vida, pero murió seis días después por daño cerebral severo.

Randolph fue detenido poco después, cuando intentaba obtener dinero con boletos de lotería robados. Confesó el ataque y guió a los investigadores hasta ropa ensangrentada que había desechado. La Corte Suprema de Florida rechazó su última apelación la semana pasada.

Con 17 ejecuciones, Florida supera ampliamente su récord previo de ocho en 2014. El estado encabeza el país en aplicación de la pena de muerte este año; Alabama, Carolina del Sur y Texas registran cinco cada uno. Dos ejecuciones adicionales están programadas para diciembre: Mark Allen Geralds (9 de diciembre) y Frank Athen Walls (18 de diciembre).

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