El escritor mexicano Gonzalo Celorio, ganador del Premio Cervantes 2025, evocó este martes los orígenes de su vocación literaria, marcada —dijo— por el descubrimiento del poder de la palabra desde su infancia.

En conferencia de prensa en la capital mexicana, Celorio, de 77 años, recordó que era el menor de doce hermanos y que, gracias a su hermano mayor Miguel, aprendió desde muy pequeño “palabras prestigiosas” que usaba para impresionar. “Me preguntaba ‘¿hasta dónde me quieres?’ y yo respondía: ‘te quiero hasta el último confín del universo, hasta la más remota estrella de la Vía Láctea’. Fue entonces cuando descubrí que mi verdadera vocación era la palabra”, relató con humor y nostalgia.

El autor de Y retiemble en sus centros la tierra compartió también la emoción de haber comprado su primer libro con su propio dinero: El libro de gramática de Rosario Gutiérrez Eskildsen. “Fue la piedra fundacional de mi biblioteca —dijo—. Puse por primera vez mi nombre en una página virgen, y supe que los libros serían mi escenario fundamental”.

La universidad, su parteaguas

Doctor en Lengua y Literaturas Hispánicas por la UNAM, Celorio es narrador, ensayista y académico destacado. Ha dirigido la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, el Fondo de Cultura Económica y el área de Literatura del INBA. Actualmente encabeza la cátedra Maestros del Exilio Español en la UNAM.

Agradeció a la Universidad Nacional por haberlo postulado al Cervantes y recordó a su maestro Rubén Bonifaz Nuño. “La universidad es el parteaguas de mi vida. Ingresar a ella fue pasar de la Edad Media a la modernidad”, afirmó.

El Premio Cervantes, otorgado por el Ministerio de Cultura de España y dotado con 125.000 euros, reconoce la trayectoria de los grandes autores de la lengua española. Entre sus ganadores figuran Octavio Paz, Alejo Carpentier, Jorge Luis Borges y Elena Poniatowska.

En defensa del español y de la novela

El actual director de la Academia Mexicana de la Lengua lamentó que los hispanohablantes sean “hostigados” en Estados Unidos, pese a que el país cuenta con una academia propia y está en camino de convertirse en el segundo con más hablantes de español en el mundo. “Es terriblemente doloroso, porque el país se empobrece al excluir una lengua que es patrimonio de buena parte de su población”, subrayó.

Celorio también habló del oficio de escribir y de su relación con la página en blanco. “Antes escribía más con la goma que con el lápiz”, bromeó, recordando sus primeros borradores. Aunque reconoció que al principio le costó adaptarse a la computadora, admitió que esta “exorcizó” su temor: “Ya no hay página, y si no hay página, ya no está en blanco”.

Finalmente, defendió la novela como el género más libre y poderoso de la literatura: “La novela es un género libertario. Es la radiografía crítica de la sociedad, un género que se nutre de la vida con todas sus miserias y posibilidades. Cuando se limpia demasiado, se vuelve anoréxica”.

El autor firmó ejemplares de su más reciente obra, Ese montón de espejos rotos, y concluyó afirmando que, para él, la palabra sigue siendo su destino más luminoso.

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