Donald Trump ordenó la demolición parcial del Ala Este de la Casa Blanca para construir un salón de baile valuado en 250 millones de dólares. La obra comenzó sin autorización de la Comisión de Planificación de la Capital Nacional, organismo responsable de aprobar modificaciones estructurales en propiedades federales.

El proyecto avanza bajo la justificación de que la demolición y preparación del terreno no requieren aval formal, según Will Scharf, jefe de personal de la Casa Blanca y presidente de la comisión. La residencia presidencial no ha confirmado si presentó los planos para revisión.

El Ala Este, sede tradicional de las oficinas de la primera dama desde 1902, será reubicada y remodelada. Pese a que en julio la vocera Karoline Leavitt aseguró que “no se derribará nada”, fotografías muestran maquinaria destruyendo ventanas y muros.

Trump afirmó que el nuevo salón de 8,360 metros cuadrados, con capacidad para 999 invitados, será financiado con aportaciones privadas y sin costo para el erario. El mandatario argumenta que la Sala Este actual es demasiado pequeña para eventos diplomáticos.

El proyecto representa la mayor modificación arquitectónica de la Casa Blanca desde el Balcón Truman en 1948. Los trabajos de preparación iniciaron en septiembre y se prevé concluir antes de enero de 2029. La administración aún no ha revelado la lista de donantes.

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