El repunte de un gigante tecnológico puede cambiar por completo la narrativa de un mercado, sobre todo cuando la compañía parecía atrapada en su peor crisis. Tras un año marcado por pérdidas récord y dudas sobre su futuro, el nombre de Intel vuelve a sonar con fuerza en la bolsa de Nueva York.
Las acciones de la firma estadounidense subieron un 3% el jueves, acumulando un alza superior al 50% en el último mes y cotizando por encima de los $37. Ese salto disparó el valor de la participación del 10% que mantiene el gobierno estadounidense en la empresa, alcanzando aproximadamente $16,000 millones. La administración Trump había adquirido en agosto 433,3 millones de acciones a $20.47 cada una, en una operación de $8,900 millones financiada con fondos de la Ley CHIPS y Ciencia.
Intel ya recibió $2,200 millones en subvenciones y se espera que obtenga otros $5,700 millones, además de $3,200 millones provenientes de un programa independiente. “El enfoque del presidente Trump en la fabricación de chips en EE. UU. está impulsando inversiones históricas en una industria vital que es parte integral de la seguridad económica y nacional”, afirmó el actual director ejecutivo, Lip Bu-Tan.
El renovado interés de inversores privados también respalda la recuperación. SoftBank y Nvidia se sumaron al capital de Intel, con esta última comprometiendo $5,000 millones para desarrollar conjuntamente centros de datos y productos de PC. Estas alianzas fortalecen la posición de la compañía en un mercado clave para la competencia global en inteligencia artificial y hardware.
El contraste con 2024 no puede ser más evidente: ese año las acciones se desplomaron un 60%, el peor registro en la historia de Intel, y derivaron en la salida de Pat Gelsinger como director ejecutivo. Hoy, bajo la dirección de Bu-Tan, la empresa cotiza en su nivel más alto en 18 meses y recupera confianza, incluso mientras negocia preliminarmente con AMD para convertirla en cliente.
El resurgimiento de Intel no solo revitaliza a la empresa, sino que también refuerza el papel del gobierno estadounidense en una industria estratégica para la seguridad económica del país.





