Danny Thompson, considerado el contrabajista más influyente del folk-rock británico, falleció este miércoles a los 86 años en su casa de Rickmansworth, Reino Unido, según informó su familia en un comunicado.

Thompson fue un multiinstrumentista prodigioso, capaz de tocar mandolina, guitarra, trombón, trompeta y hasta el tradicional bajo de barreño, pero fue su maestría en el contrabajo la que lo convirtió en una leyenda.

Nacido en Teignmouth, Devon, en 1939, empezó su relación con la música a los 13 años fabricando su propio bajo de barreño. Tras pasar por el servicio militar, se fue de gira con Roy Orbison tocando bajo eléctrico, aunque nunca volvió a ese instrumento: a partir de 1964 se consolidó como contrabajista profesional en Alexis Korner’s Blues Incorporated.

En 1967 cofundó Pentangle, junto a Jacqui McShee, John Renbourn, Bert Jansch y Terry Cox, revolucionando el folk británico al fusionarlo con jazz y blues, algo que irritó a los puristas pero marcó un hito en la música de la época.

Su carrera estuvo marcada por colaboraciones con artistas de culto: participó en Dream Letter: Live in London de Tim Buckley, grabó con Donovan, Cliff Richard, Nick Drake, Bert Jansch y The Chris McGregor Septet en los 60, y en los 70 trabajó con Linda Lewis, Marianne Faithfull, Rod Stewart, T-Rex, John Martyn y Ralph McTell.

Aunque a finales de los setenta su carrera se vio interrumpida por problemas de alcoholismo, resurgió en los 80 grabando con Donovan, iniciando una colaboración fructífera con Kate Bush (con quien trabajó en cuatro discos) y participando en proyectos de Talk Talk, David Sylvian y Loudon Wainwright III.

Thompson publicó seis discos como solista entre 1987 y 2012, y en los 90 se consolidó como colaborador de Richard Thompson (sin relación de parentesco) y otros nombres de la escena británica. En el siglo XXI siguió activo junto a Peter Gabriel, Loreena McKennitt, The Blind Boys of Alabama y Graham Coxon, entre muchos otros.

En 2015 fue homenajeado en los Progressive Music Awards por su trayectoria. Su familia lo recordó como “una fuerza de la naturaleza, un músico que se ponía al servicio de la canción y que enriquecía la vida de todas las personas con las que se cruzaba. Se le echará mucho de menos”.

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