Tras casi 20 años preso, acusado de un secuestro que él sostiene nunca cometió, Israel Vallarta salió libre el pasado 1 de agosto y envió un mensaje directo a quienes cuestionan su inocencia: “Pónganse a leer la sentencia, aprendan y comprendan”.
Detenido junto a la francesa Florence Cassez en 2005, Vallarta fue señalado como líder de la banda “Los Zodiacos” por Genaro García Luna y Luis Cárdenas Palomino, hoy presos en Estados Unidos. Su captura fue transmitida en vivo por televisión, aunque más tarde se probó que todo fue un montaje orquestado por ambos exfuncionarios.
La jueza Mariana Vieyra, electa recientemente en los comicios del Poder Judicial, lo absolvió al reconocer el “efecto corruptor” de aquel montaje, mismo que sirvió en 2013 para liberar a Cassez.
En entrevista con EFE, Vallarta rechaza cualquier vínculo o favoritismo con la presidenta Claudia Sheinbaum y asegura que su libertad fue producto de la lucha de su familia. “Jamás me he vendido con nadie”, afirma.
A sus 55 años, dice que su vida está marcada por la cárcel de máxima seguridad del Altiplano, donde estuvo Joaquín “El Chapo” Guzmán. Allí, relata, sufrió torturas y abusos, como pasar siete horas atado de manos y pies, sin comida ni agua. También recibió ofertas de dinero para retirar denuncias contra Cárdenas Palomino, mismas que rechazó.
Ahora planea usar su voz para defender a otras familias olvidadas por el sistema de justicia. El próximo viernes convocará en el Zócalo capitalino para exigir, entre otras cosas, una disculpa pública a su familia. Además, junto a su esposa Mary Sainz, estudiará la licenciatura en derecho penal para continuar la lucha por la libertad de su hermano y su sobrino, quienes siguen presos.
“Me asusta la responsabilidad, pero nadie me está obligando. Esto lo decido desde el corazón”, sentencia Vallarta.



