El cometa 3I/ATLAS ha generado especulaciones extravagantes en redes sociales, desde teorías sobre naves nodrizas alienígenas hasta supuestos “caballos de Troya” interestelares. Pero, científicamente, no hay nada que respalde estas ideas. Así lo afirma Slava Turyshev, astrofísico del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, quien asegura que todo lo observado en este objeto es propio de un cometa real.
“3I/ATLAS es natural; la idea de que sea artificial no está respaldada por los datos. Lo que vemos es un comportamiento típico de cometa”, explicó Turyshev por correo. Las imágenes muestran una coma, una cola de polvo y una órbita hiperbólica proveniente del espacio interestelar. Nada indica maniobras ni motores: solo aceleraciones menores causadas por la desgasificación, un proceso común cuando un cometa se acerca al Sol.
Por qué no puede ser una nave alienígena
Más allá de la evidencia científica, existen argumentos lógicos y estadísticos. Si una civilización fuera capaz de enviar un objeto masivo a través de varios años luz, no necesitaría camuflarlo como cometa ni viajar lentamente por el sistema solar. Con la tecnología mínima necesaria para semejante hazaña, podrían cruzar nuestro vecindario en segundos, no en meses, como se retrata en películas como Día de la Independencia.
Esta lógica ha guiado durante décadas a la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI): si alguna vez contactamos con una civilización alienígena, lo más probable es que nos lleve cientos de miles o millones de años de ventaja. Su tecnología sería indistinguible de la magia. Podrían incluso estar aquí sin que lo supiéramos, si fueran tan avanzados como los seres tipo Q de Star Trek.
El universo aún está lleno de misterios
La física actual sigue enfrentando enormes vacíos: el universo está compuesto en su mayoría por energía oscura y materia oscura, ambas mal comprendidas. Es posible que existan “incógnitas desconocidas” que aún no imaginamos. Pero nada de eso sugiere que 3I/ATLAS sea artificial.
Si hay civilizaciones alienígenas primitivas, difícilmente llegarán hasta nosotros. Si hay civilizaciones extremadamente avanzadas, tampoco necesitarían ocultarse dentro de un cometa gigante.
Qué dicen las observaciones científicas
La misión china Tianwen-1 captó recientemente imágenes de alta resolución de 3I/ATLAS, y la Administración Espacial Nacional de China estima que este objeto podría haberse formado cerca del centro de la Vía Láctea hace entre 3,000 y 11,000 millones de años, quizá antes incluso que el sistema solar.
Eso lo convierte en una muestra excepcional para estudiar la química y evolución de exoplanetas y estrellas antiguas.
El telescopio espacial James Webb también analizó su composición. Detectó una coma rica en volátiles —principalmente dióxido de carbono— además de agua, monóxido de carbono, diversos hielos y polvo. Su química es extraña en comparación con cometas locales, pero sigue siendo, según Turyshev, “claramente cometaria e incompatible con cualquier hardware”.
La conclusión final
Todas las aceleraciones detectadas coinciden con la física común de los cometas. No hay maniobras, no hay señales de metal, no hay trayectoria artificial. Solo hielo, polvo y la dinámica natural de un viajero interestelar.
Podemos mantener la mente abierta a la posibilidad de que no estemos solos en la galaxia. Es razonable pensar que alguna sonda alienígena pudo haber atravesado el sistema solar en los últimos 4,560 millones de años.
Pero 3I/ATLAS no es una de ellas.






