Pancho vs Anaya ¿La ruta presidencial del 2024?

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Por Carlos Silva, La lengua de Dante.

A decir de algunos, aún es lejano el escenario y por ello, muy temprano para comenzar a hablar del tema, para otros en cambio, es el momento justo para iniciar las tareas con miras a todo lo que habrá de ocurrir en ese año.

Viejos adversarios desde 2009, Ricardo Anaya y Francisco Domínguez han tenido que verse las caras en muy distintos escenarios, casi todos ellos en Querétaro, ninguno puede decirse más exitoso que el otro, porque ambos han logrado encumbrarse a partir de sus propósitos personales, Pancho siendo fulgurantemente gobernador del estado y Ricardo, habiendo alcanzado una muy temprana candidatura presidencial; ambos han hecho crecer a políticos adscritos a sus respectivos grupos y de ésta manera, parecen estar trascendiendo más allá de sus respectivas figuras personales.

Para Pancho, el 2021 será el año en el que no solamente la rompió, sino de qué manera lo hizo, pues no solamente se trató de un gobernador que impuso a otro gobernador, lo que al menos en nuestra entidad, no había ocurrido, no al menos en las épocas recientes y mucho menos con una votación tan concurrida como que ocurrió apenas hace unas cuantas semanas y así, mientras que a nivel nacional el PAN de Ricardo Anaya recibió una vapuleada a manos de Morena, en Querétaro, los roles fueron invertidos y fue el PAN de Domínguez quien le puso un tremendo baile a los candidatos de Morena y de ésta forma, Querétaro se convirtió en una extraña isla en la que el panismo prácticamente se llevó carro completo en medio de una vorágine que a Morena le permitió ganar 11 de las 15 gubernaturas en contienda.

Con esos resultados y con una acertada lectura del panorama electoral luego de las elecciones, Pancho Domínguez llega al final de su mandato con la mira puesta en un escenario nacional, un escenario dominado por la estructura que ha logrado tejer otro queretano y que hace tres años le permitió convertirse en el candidato presidencial con los resultados más pobres de los últimos tiempos luego de la paliza que le propinó como candidato el hoy presidente Andrés Manuel López Obrador que lo hizo perder incluso en la casilla en donde Ricardo Anaya tiene registrado su domicilio en el estado que eligió para vivir y que lo vio crecer políticamente.

A la distancia, Ricardo Anaya parece haber sobrevivido la que ha sido una de las peores derrotas presidenciales y se mantiene firme en la idea de repetir en la candidatura presidencial e imitando la travesía obradorista de recorrer el país, piensa que es así como podría ir labrando esa segunda candidatura presidencial, lo que si bien lo mantiene en el imaginario colectivo, no lo ha sido del todo bien, pues su campaña a partir de videos ha generado una buena producción de memes, lo que “haiga sido como haiga sido” lo mantiene vigente aunque ello no necesariamente lleve a la gente a verlo como una auténtica opción presidencial.

La dirigencia nacional que proviene de la estructura anayista, parece haberse perdido en una supuesta victoria que no lo es, salvo por los aislados casos de Querétaro y Chihuahua, el PAN no logró hacerse con más de las quince gubernaturas que estuvieron en juego y las victorias en ambos casos, parece que respondieron más a los elementos de los ambientes locales, que a una estrategia electoral que proviniera del CEN del PAN y en tal sentido, los resultados alcanzados por la actual dirigencia nacional panista son bastante pobres, lo que lleva al panismo nacional a pensar seriamente en el relevo y es justo en ese contexto en donde el análisis que ha hecho el aún gobernador Domínguez adquiere mayor relevancia, porque ciertamente a nivel nacional el PAN no tiene mucho por que festejar y echar las campanas al vuelo.

En ese contexto, con esos resultados y con lo que parece ser una bien trabajada relación con él presidente López Obrador, es que puede darse el arribo de Pancho Domínguez a la escena nacional, con una situación inmejorable que lo hace destacar de entre las menguadas opciones que pudieran hacerle frente.

Desde luego que arrebatarle el control de la dirigencia nacional a Ricardo Anaya no se antoja fácil, particularmente por la intención de Anaya de repetir como candidato presidencial y es que, mantener a una dirigencia tan mediana y gris como la que encabeza Marko Cortés, es lo que por ahora, posibilita las ansias presidenciales del otro queretano, sabedor de las posibilidades que el ánimo social podrían significarle al PAN en la próxima contienda presidencial. Porque ambos, tanto Anaya como Domínguez saben que las posibilidades de que en el 2024 la votación se decante por alguna opción opositora pasan en buena medida por la posibilidad que tiene Acción Nacional de erigirse en la alternativa más seria y por ende, por ser la opción que perfectamente podría capitalizar el malestar que se sigue gestando contra el movimiento del hoy presidente.

En tal sentido, tres habrán de ser las candidaturas más reñidas al interior de sus respectivos partidos, en ese orden, la de Morena, pues si bien es cierto que no parecen de terminar por ponerse de acuerdo en cuál es la mejor opción para intentar hacer trascender el movimiento iniciado por el actual presidente, el fuerte posicionamiento que Morena ha experimentado a nivel nacional lleva a muchos a pensar que quien sea el candidato de Morena, será indiscutiblemente el rival a vencer, ello, sin considerar aún el desgaste que a diario sigue acumulando el presidente para su administración y por ende, para su partido, lo que invariablemente habrá de repercutirle a quien resulte ser el candidato, lo que no exime de que dicha candidatura sea una de las tres más reñidas.

La otra candidatura presidencial que sin duda alguna habrá de ser sensiblemente disputada es la de Acción Nacional a sabiendas de que, si nos atenemos al ligero posicionamiento que éste partido ha tenido a nivel nacional a partir del mediano despliegue que ha tenido como oposición, es lo que perfectamente podría llevarle a ser ubicado como la opción inmediatamente más viable para hacerle frente a la intentona morenista de trascender el período del presidente López Obrador, de ahí que la previsible contienda entre Anaya y Domínguez se antoje de nueva cuenta como un enfrentamiento de suyo interesante.

Por último y en ese orden, la tercer candidatura presidencial más disputada habrá de ser la de Movimiento Ciudadano, con un Enrique Alfaro que ha sabido callar y agazaparse cuando los ánimos parecían desbordarle, sin considerar que tendrá frente a sí, la incursión de otro par de jóvenes, el primero de ellos, en la persona de Samuel García que para ese momento se encontrará justo a la mitad de su mandato como gobernador, pero quizá más relevante, puede ser la figura marca de otro joven valor que vendría de casi terminar su período como alcalde de una de las capitales de mayor importancia en el país y cuyo nombre constituye su mejor capital político, a decir, el joven Luis Donaldo Colosio.

Así las cosas y ya desde ahora ¿Qué político es el que le agrada para que se vaya perfilando rumbo a las presidenciales del 2024?

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