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La alegría espontánea de una chica por haber sido aceptada en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se ha vuelto viral en muy poco tiempo en Twitter, donde miles de usuarios han compartido el video del momento en que Mariana Cervantes encuentra su nombre entre los nuevos estudiantes admitidos por la casa de altos estudios.

Lograr cualquier meta resulta gratificante, pero ingresar a la UNAM resulta extremadamente difícil, ya que este centro rechaza a 9 de cada 10 aspirantes a las distintas licenciaturas que allí se imparten, de acuerdo con los últimos datos publicados por su Dirección General de Administración Escolar.

Basta con mirar las cifras de ese informe para comprender la euforia de esta joven mexicana, comparable con ganarse el premio mayor de la lotería. De los 153,183 aspirantes que realizaron el primer examen de admisión de este año, solo 15,449 consiguieron un lugar. Mariana, entre ellos.

Si bien la UNAM este año dio cabida al mayor número de alumnos en los últimos cinco años, dejó fuera al 90% de los aspirantes al nivel de licenciaturas. Estos jóvenes tendrán que esperar otra convocatoria o buscar otras opciones para poder alcanzar sus títulos de universitarios.

Para el sistema escolarizado, el más demandado (con asistencia presencial diaria a clases), solo fueron aceptados 10,110, de los 140,294 que se presentaron al examen de admisión. La UNAM explica que para esta modalidad aceptó mucho más estudiantes de los lugares que tenía disponibles: 8,605 en sus distintas áreas de estudio.

También en la educación a distancia rechazó la mitad de los 8,362 aspirantes y en la modalidad abierta a casi el 75% de los que optaron por esta vía para ingresar a sus aulas.

El área de ciencias sociales fue la más demandada, pero de los 38,326 aspirantes, solo 3,662 fueron aceptados. Los más selectivos fueron los de la Facultad de Medicina. La entrada la solicitaron 10,273 jóvenes, pero solo se admitieron a 178.

Si analizamos más a fondo estas cifras, la alegría de Mariana -sin ánimo alguno de aguarle la fiesta-, también es una muestra de los grandes abismos de la educación en México, un país donde más de la mitad de la población adulta se quedó en la secundaria, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

De acuerdo con su informe Panorama de la Educación 2017, el 53% de los adultos jóvenes (de 25 a 34 años) en México solo contaba con educación por debajo de la media superior. Incluso, esa cifra aumenta al 63% en las personas entre 25 y 64 años.

Sin dudas, la UNAM es una institución académica exigente. Su prestigio es indiscutible. Está en el Top 100 del ranking internacional Times Higher Education, pero sus capacidades de admisión están rebasadas.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía, México tiene casi 130 millones de habitantes. De ese total, 30.6 millones son jóvenes entre 15 y 29 años, pero el 66.8% de ellos no asiste a la escuela.

Entre las cien promesas a cumplir por el actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, está la de “garantizar que el número de rechazados sea cero”. Para ello se comprometió abrir 100 nuevas universidades. De lograrlo, una alegría como la de Mariana podría multiplicarse, y la entrada a un centro como la UNAM sería la regla, y no la excepción de hoy.