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Enseñanza de calidad tiene efectos positivos en salud de la niñez: OIT

La falta de educación aumenta el riesgo de que el trabajo repercuta negativamente en la salud de los niños, por el contrario, una enseñanza de calidad tiene efectos positivos en la protección de la salud, estableció la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Si bien, apuntó, el número total de infantes ocupados en trabajos peligrosos ha disminuido en los últimos años, esta mejora solo ha beneficiado a los niños mayores.

Mencionó que este año, el Día Mundial contra el Trabajo Infantil que se conmemora hoy, está dedicado a la eliminación del trabajo infantil peligroso. Se trata, señaló, de un objetivo prioritario de las campañas más amplias de la OIT para luchar contra el trabajo infantil y promover un entorno de trabajo seguro y saludable para los jóvenes en edad legal de trabajar.

Alertó que cerca de 73 millones de niños desempeñan trabajos peligrosos, cifra que representa casi la mitad de los 152 millones de niños de 5 a 17 años de edad que todavía trabajan.

Apuntó que estos menores se afanan en minas, campos, fábricas y hogares, los cuales están expuestos a pesticidas y otras sustancias tóxicas, tienen que acarrear cargas pesadas o soportar largas jornadas.

Muchos de ellos, sufren consecuencias físicas y psicológicas que perdurarán de por vida. Esta situación puede incluso suponer un peligro para sus vidas, refirió y estableció que ningún menor de 18 años debería realizar trabajos peligrosos, según se dispone en los convenios relativos al trabajo infantil.

Hizo notar que en estos convenios se insta a los gobiernos, en consulta con los interlocutores sociales, a que establezcan listados nacionales de trabajos peligrosos prohibidos para los niños y garanticen su aplicación y cumplimiento efectivos.

Refirió que la ratificación de estos convenios por 171 y 181 Estados Miembros de la OIT, respectivamente, supone una ratificación prácticamente universal y refleja la firme voluntad de acabar con el trabajo infantil en todas sus formas. Ha llegado el momento de reforzar la acción en este sentido.

En el nuevo informe de la OIT “Hacia la eliminación urgente del trabajo infantil peligroso”, indicó que determinados riesgos profesionales, como la exposición al estrés psicológico y a los productos químicos más frecuentemente utilizados, resultan aún más perjudiciales para los niños que lo que se creía hasta el momento.

También, abundó, se ha descubierto que la adolescencia es un periodo de maduración física que puede empezar muy pronto y durar hasta mediados de la veintena y en ese largo periodo de crecimiento, los niños (y los jóvenes adultos) se enfrentan a diversos factores de vulnerabilidad que requieren respuestas en la ley y en la práctica.

Admitió que entre 2012 y 2016 apenas disminuyó el número de niños trabajadores de 5 a 11 años de edad, e incluso aumentó el trabajo peligroso entre los niños más jóvenes y vulnerables, lo que es inaceptable.

Resaltó que en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible se reafirma la urgencia de eliminar las peores formas de trabajo infantil, incluido el trabajo peligroso, así como la necesidad de promover entornos de trabajo seguros para todos los trabajadores y, de aquí a 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas.