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Alertan que millones en EEUU podrían estar expuestos a agua potable contaminada con sustancias tóxicas

Millones de estadounidenses podrían estar expuestos, de modo cotidiano y sin darse cuenta, a una severa amenaza de salud que puede causar, de acuerdo a expertos, problemas que van de la infertilidad y defectos de nacimiento hasta el desarrollo de cáncer.

De acuerdo a una investigación de la Universidad Northeastern, citado por la televisora CBS News (https://www.cbsnews.com/news/drinking-water-may-contain-pfas-chemicals-in-43-states-according-to-new-study-by-environmental-working-group/), unas 19 millones de personas en 43 estados podrían estar expuestas a agua que contiene sustancias químicas conocidas como PFAS. El estudio, del Grupo de Trabajo Medioambiental de la Universidad Northeastern (EGW) recopiló datos a lo largo del país para detectar comunidades afectadas por esta contaminación y halló que ésta afecta a numerosas comunidades, sistemas de agua potable, aeropuertos e incluso bases militares.

“Esto debería estremecer a todos los estadounidenses de muchas maneras”, dijo a CBS el científico David Andres, del EWG.

Los compuestos PFAS, señala el Centro de Control y Prevención de Enfermedades, son sustancias compuestas principalmente de flúor y carbono que son fabricadas por el hombre y usadas en múltiples procesos industriales, entre ellos la producción de objetos de cocina antiadherentes, telas resistentes a manchas o repelentes de agua, ciertos cosméticos y productos para combatir incendios, entre otros factores. Estas sustancias pueden contaminar el agua y los alimentos, el suelo y el aire y son persistentes y tóxicas. Según el CDC, los humanos pueden exponerse a los PFAS al beber agua potable contaminada (como alerta el EWG), al consumir pescado obtenido de aguas contaminadas por PFAS, al ingerir alimentos empacados en materiales que contienen esa sustancia y al utilizar objetos producidos con ella (sartenes antiadherentes o telas y carpetas tratadas para ser repelentes al agua o a las manchas), entre otras vías.

Con los datos provistos por el Departamento de Defensa y sistemas públicos de agua potable, el EWG identificó 610 puntos en el país afectados por contaminación de PFAS y creó un mapa interactivo para ilustrarlo.

Los efectos en la salud de una exposición sustantiva a esas sustancias incluyen, por ejemplo, afectación del crecimiento, el aprendizaje y la conducta de infantes y niños, afectación de las hormonas naturales, problemas de infertilidad en mujeres, mayores riesgos de sufrir alto colesterol, afectaciones del sistema inmunológico y mayor riesgo de cáncer.

Pero ¿cómo es que han llegado esas sustancias al agua potable? En buena medida, para dilucidarlo habría que estudiar caso por caso pero, de acuerdo a autoridades, en lugares donde la infraestructura pública de agua potable o pozos están cerca de áreas industriales en las que se realiza fabricación, uso o desecho frecuentes de PFAS es donde se originaría mucha de esa contaminación. Esa sustancia logra penetrar hasta los sistemas de agua potable y de allí llega hasta los consumidores.

Empero, el EWG señala que las autoridades de la Agencia Federal de Protección Ambiental (EPA) han fallado en atender con seriedad la crisis por la contaminación de PFAS y no ha establecido un máximo legal a la presencia de PFAS en el agua potable, lo que ha dejado a las comunidades y los estados (Michigan, California, Alabama, Carolina del Norte y Nueva Jersey, entre otros, presentan un elevado número de sitios con contaminación por esos compuestos) limitados a sus propias capacidades de verificación y reparación, que con frecuencia son limitadas.

Incluso bases e instalaciones militares, más de un centenar, se encuentran fuertemente afectadas sobre todo por el intenso uso de sustancias a base de espumas de PFAS para controlar fuego que se han utilizado allí por décadas.

Segú la CBS, la EPA afirmó que trabaja para avanzar en el control de esas sustancias y presentó a principios de año un plan de acción para proteger la salud pública de los PFAS. Pero científicos como los del EWG y otras instancias consideran que en el caso de los PFAS y otros compuestos químicos tóxicos que han sido identificados en sistemas de agua potable, las autoridades deben aplicar controles y medidas más activas, que comienzan por establecer límites legales más estrictos y acción fiscalizadora más extensa, rigurosa y transparente.

Y aunque ciertamente no hay datos suficientes y a fondo (más investigaciones están en marcha y son necesarias) sobre la cantidad y circunstancias de personas que directamente habrían sido ya afectadas en relación al consumo de agua potable contaminada por PFAS, lo cierto es que la expectativa del usuario y la obligación de las autoridades es que el vital líquido que llega a hogares o lugares públicos esté limpio y sea seguro.