Lunes, 13 Febrero 2017 00:00

Las supersticiones de Maximiliano

Escrito por  La Lengua de Dante
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Para el carácter melancólico, serio y meditativo de Maximiliano, el Habsburgo, emprender un viaje en día 13, es algo que desde siempre le ha inquietado; hoy que se ha resuelto a salir de la Ciudad de México con rumbo a la Ciudad de Querétaro no es la excepción.

Sabe Maximiliano, lo que deja tras de sí en la capital del Imperio, sabe a lo que marcha a Querétaro, pero es algo que quiere que termine ya; desde hace algunos meses, cuando la idea de abdicar cruzó por su mente, lo menos que busca es prolongar la agonía del imperio y la suya propiamente, sabe que acude a su cita con lo inevitable.

Maximiliano es marino y como tal, supersticioso, particularmente lo es, con el número 13, por ello le inquieta emprender tal viaje, sabe que en un día trece, debe tomar en cuenta la premisa aquella que dice que “no te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes”, el Habsburgo sabe a lo que se embarca, sabe que marcha tierra adentro, al encuentro con su destino final, sabe que se aparta del lugar donde vivió los mejores días de su imperio, lejos de las intrigas palaciegas de los Habsburgo en la casa de los Austrias, de su familia, poco queda, al menos en ésta parte de la tierra, él no lo sabe, pero Carlota ya ha sido internada para ser tratada de la locura de la que fue presa en los últimos meses.

Está a unos días de llegar al que será el sitio de donde no saldrá con vida, no habrá forma, pero él no lo sabe, en ese extraño romanticismo que le acompaña desde siempre, piensa que al final, puede obtener una salida que le permita conservarse con vida, no será así, pero está decidido y comienza su viaje rumbo a la levítica ciudad.

Maximiliano no lo sabe, pero marcha acompañado de algunos traidores capaces de las peores felonías, Leonardo Márquez y Santiago Vidaurri son tan solo un par de entre los varios canallas que saben a lo que acompañan al monarca, pero esperan poder sacar provecho de ello y así lo harán.

Miramón es cosa aparte, militar de toda la vida, siempre gallardo, ya le aguarda, valiente como es, en nuestra ciudad, sin embargo a Miramón le acompañan los pesares de Concha Lombardo, su esposa, a quién Querétaro le trae los peores presagios, la nuestra, no es una ciudad que le guste y acomode y quizá por ello, alberga los peores presentimientos, pero ni eso amilana al Soldado de Dios, quien no teme el encuentro que sabe que se aproxima.

El número 13 seguirá sin embargo, acompañando al Habsburgo, así dará cuenta de ello en las siguientes semanas, ya propiamente en su estancia en la muy noble y muy leal ciudad, en una de las pocas galardonadas con la Orden del Toisón de Oro.

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