Martes, 09 Mayo 2017 00:00

Diario del final del Sitio - Jueves 9 de Mayo de 1867

Escrito por  Redacción
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Querétaro, 9 de mayo de 1867.
   

        Misteriosamente es llevado a la Plazuela de la Cruz, un obús tomado a los republicanos desde el 27 del pasado, el cual se denomina “La Tempestad” y tiene una leyenda: “Última razón de las naciones”; colocado allí, se destina para que lo sirva un pelotón de la batería de Alberto Hans.
   
        Miramón y Ramírez de Arellano, los dos únicos generales que parecen llevarse bien en la plaza, se ponen de acuerdo a fin de emplear el obús para dirigirlo contra la tienda del General en Jefe republicano don Mariano Escobedo, que se localiza al noroeste, en la vertiente de una alta montaña, Patehé.
   
        Ya dirigido, se lanza desde el obús tremendo fuego de artillería contra la tienda del general Mariano Escobedo, mandando la acción el capitán Antonio Salgado; los republicanos responden con tal vigor, que parece lluvia de aerolitos su nutrida artillería, que hiere una mula con una bala que le entró por un muslo y le salió por el cráneo, aun cuando parezca increíble.
Visitando, por encargo de Maximiliano, Luis Blasio al coronel Loaiza, que fue herido y amputado de ambas piernas, se entera por su esposa que ha muerto, imposibilitado para resistir, sin medios, la pérdida de sangre sufrida con las lesiones y la amputación.
   
        Mientras estos sucesos ocurren, poniendo el último mucha pena en los corazones de todos cuantos apreciaban al simpático coronel Loaiza, Miguel López, coronel imperialista, logra que su íntimo amigo e incondicional subordinado Yablousky, reemplace con tropas a su mando, las del cementerio de la Cruz, punto que está al cuidado de López, se ignora la causa por la cual ha obtenido permiso para tal reemplazo.
   
        Fuera de la plaza, en las líneas sitiadoras, ha habido un notorio cambio desde el 5, puesto que a cierto pesimismo reinante ha venido a reemplazarlo un gran optimismo, tanto que esto se ha comunicado oficialmente, sobre todo al general Porfirio Díaz a quien se le ha estado pidiendo apremiantemente refuerzos.
   
       Justamente hoy el general Porfirio Díaz escribe al Presidente don Benito Juárez, informándole que ha estado a punto de acudir con dos divisiones a Querétaro, en auxilio de los sitiadores, pero que ya no lo ha creído necesario, puesto que el general Mariano Escobedo le escribió una carta el 5, indicándole que la moral de los soldados sitiadores ha sido modificada, que ha aumentado el optimismo notablemente, mejorando en general las condiciones de quienes tienen sitiado a Querétaro.

 

Tomado del libro "El Sitio de Querétaro y El Triunfo de la República" de José Guadalupe Ramírez

Ediciones Culturales del Estado de Querétaro. 1973

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