Viernes, 12 Mayo 2017 00:00

Diario del final del Sitio - Domingo 12 de Mayo de 1867

Escrito por  Redacción
Valora este artículo
(2 votos)

Querétaro, 12 de mayo de 1867
   
    Dentro de las dramáticas circunstancias en que se encuentra la plaza, hay lugar para lo superficial, para el regocijo que tiene su toque de picardía; los sitiadores considerando la situación en que se encuentran los sitiados, han ideado una forma de burlarse de ellos.
   
    Tomando de entre los que disponen para su alimento un buey flaco, lo han enviado a las fortificaciones imperiales con un papel entre los cuernos que dice: “Para que tengan que comer y vivos caigan en nuestras manos.”
   
    Los sitiados no se dejaron vencer y de inmediato escogieron entre los macilentos caballos al más magro de todos y también le pusieron una leyenda, enviándolo a las líneas sitiadoras, la que dice: “Para que nos alcancen cuando rompamos el Sitio.”
   
    Sin embargo, todos son ya preparativos para lograr romper el Sitio, verificar la salida de la plaza e intentar la huida hasta la Sierra Gorda.
   
    Así se comienzan a destruir en el Cuartel General de la Cruz, todos los papeles que no son de capital importancia y a tener listos los objetos más indispensables, así como el dinero en disposición.
   
    Durante la mañana Miramón reúne a los jefes de los Cuerpos, les manifiesta la situación y les da a conocer el plan para el ataque que obligará a levantar el Sitio, o en su defecto permitirá la salida que se prepara para la noche.
   
    Sabedor el general Mariano Escobedo, nuevamente recibe una propuesta de entrega de la plaza, o cuando menos de un punto de la misma, ahora del sargento Miguel Colich, quien simplemente se concreta a proponer la entrega con la garantía de que se le respete la vida, propuesta sobra la cual no se resuelve nada absolutamente por parte del General en Jefe.
   
    Aprovechando la altura de las azoteas, algunos queretanos han estado tratando de enviar a los sitiadores, avisos sobre los movimientos que se advierten en la plaza, particularmente Juan Sánchez alias Juan Camote, que por tener la casa en la calle de la Media Luna muy cercana a las republicanas, puede comunicarse sin trabajo alguno desde la huerta de su casa que está prácticamente frontera a la saliente de la calle de La Espada.
   
    Buenas noticias para los republicanos; hoy llega a México el teniente coronel Agustín Lozano, trayendo 30 carros de municiones para artillería e infantería, que, como cooperación a la continuidad de la lucha contra los imperialistas, envía el general Porfirio Díaz.
   
    Inmediatamente que llegan las municiones son distribuidas entre quienes más las necesitan, quedando las fuerzas republicanas perfectamente bien pertrechadas.
   
    También a don Isidro Alvarado se le obligó a adquirir tabaco del que se extrajo de la Aduana, por lo cual hubo de entregar $100.00, entrega contra la cual elevó su protesta, imputando la arbitrariedad a Francisco Redonet, un coronel infame que trajo el general Ramón Méndez y que por su crueldad es especialista para las exacciones.

Tomado del libro "El Sitio de Querétaro y El Triunfo de la República" de José Guadalupe Ramírez

Ediciones Culturales del Estado de Querétaro. 1973

Visto 150 veces