Jueves, 18 Mayo 2017 00:00

Diario del Final del Imperio - Sábado 18 de Mayo de 1867

Escrito por  Redacción
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Querétaro, 18 de mayo de 1867
  
    Por razones de organización del servicio de la plaza se encomienda al general Refugio González la custodia de los prisioneros en el Convento de Teresitas, quien de inmediato toma posesión de su puesto y las medidas necesarias para la seguridad de los encarcelados.
  
    Entre estas medidas, cuenta la incomunicación de los más cercanos colaboradores de Maximiliano entre sí, pudiendo visitarlos separadamente varias personas de su amistad.
  
    Maximiliano continúa enfermo a pesar de lo cual, le siguen visitando oficiales republicanos con el solo deseo de conocerlo; con muy pocos cambia los saludos de rigor.  
  
    Continúa trabajando el Cuartel General en la detención de los jefes y oficiales que fueron del llamado ejército imperial y ha publicado una lista nueva con todos sus nombres y quitando con justicia al de Maximiliano el título de Emperador; esta lista se fijó en los lugares públicos para que quienes estén interesados en ello sepan el paradero de los detenidos.
  
    Corrió la voz de que un sastre y jorobado a quien el iracundo general Ramón Méndez cruzo la cara en uno de los episodios vejatorios que ocurrieron durante el Sitio, lo vio esconderse en una casa del callejón de don Bartolo y lo ha denunciado.
  
    Buscado Méndez en dicha casa por soldados republicanos, estuvo a punto de escapar, pues no se le encontraba; más al removerse unos objetos en el patio de la casa que le sirvió de escondite, es descubierto e inmediatamente hecho prisionero y llevado al Convento de Teresitas esta noche, donde espera, se decida sobre su suerte.
  
    Entre tanto, Maximiliano continúa recibiendo tan buen trato, que sin tocar nada de su contenido, se le han regresado dos cajones con objetos personales que le habían sido detenidos el 15 al ser hecho prisionero, en los cuales, entre otras cosas tiene ropa y libros.
  
    Para averiguar la verdadera nacionalidad del aventurero príncipe Félix de Salm Salm, es sacado en el Convento de Teresitas de su prisión, al grado de que Pradillo acude a la celda de Maximiliano para dar aviso de lo ocurrido y se encuentra con que, por su enfermedad, ya duerme el prisionero y comunica tan sólo a su médico Basch lo ocurrido, pero Salm Salm es regresado a su celda casi de inmediato y cesa la alarma.
  
    Dispone el Cuartel General, que Ramón Méndez sea inmediatamente pasado por las armas el día de mañana, después de que, para ello, se prepare convenientemente y se toman las providencias necesarias para que el acto de justicia pueda verificarse sin contratiempo de ninguna clase.
  
    Maximiliano ha hecho llegar al coronel Miguel López un importante recado, con letra un poco desfigurada, en el que dice:
  
    “Mi querido Coronel López: Nos os recomendamos guardar profundo sigilo  sobre la comisión, que para el general Escobedo os encargamos, pues si se divulga, quedaría mancillado nuestro honor. -  Maximiliano. Mayo 18 de 1867”.


Tomado del libro "El Sitio de Querétaro y El Triunfo de la República" de José Guadalupe Ramírez

Ediciones Culturales del Estado de Querétaro. 1973

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