Domingo, 26 Febrero 2017 00:00

19 de febrero de 1867

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El día de ayer llegó a nuestra ciudad Maximiliano, el Habsburgo; tardó poco más de dos horas en bajar de la Cuesta China para llegar hasta la garita de México en donde ya le esperaban Don Miguel Miramón y Don Tomás Mejía, entre otros jefes imperialistas.

Lunes, 13 Febrero 2017 00:00

Las supersticiones de Maximiliano

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Para el carácter melancólico, serio y meditativo de Maximiliano, el Habsburgo, emprender un viaje en día 13, es algo que desde siempre le ha inquietado; hoy que se ha resuelto a salir de la Ciudad de México con rumbo a la Ciudad de Querétaro no es la excepción.

Domingo, 29 Enero 2017 00:00

Una aproximación a la ciudad imperial

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Imaginen una ciudad, cuyos límites no llegan más allá de la calle 16 de septiembre, que circunda una parte del casco de la ciudad y rodea hasta pasar por la parte detrás del Templo de la Cruz, para seguir por lo que hoy es el barrio de San Francisquito, que a su vez, hace las veces de límite suroriente, teniendo, a la distancia, las Haciendas de Doña Guadalupe de Samaniego, la de Carretas a un costado de los emblemáticos arcos y, volviendo la vista un poco más hacia el sur, la de Callejas, siguiendo hasta la Alameda, para llegar a lo que son las inmediaciones de lo que hoy conocemos como la avenida Ezequiel Montes, a lo lejos, rumbo al oeste, se hace visible la Hacienda de Casablanca de Don Manuel Acevedo, más al norte, hacía la ribera del río, se distingue el caserío del barrio de Santa Ana, bordeando por toda la ribera del río, para terminar cerrando el circuito de nuevo en la hoy céntrica calle de 16 de septiembre. Esa era, la ciudad de Querétaro en los tiempos en los que Maximiliano, el Habsburgo, la escogió para aposentarse y enfrentar, de manera definitiva a los ejércitos de la República; una ciudad que, en aquel entonces, no rebasaba los 50 mil habitantes.

Domingo, 22 Enero 2017 00:00

La Jerusalén de tierra adentro

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Apenas si conocemos unas cuantas versiones de los hechos y razones que llevaron a Maximiliano a decidirse por Querétaro como la ciudad en la que habría de atrincherarse en lo que habrían de ser, los últimos cuatro meses de su ya de por sí, efímero Imperio.